La Cábala es la columna vertebral del esoterismo occidental. El Árbol de la Vida (Otz Chiim) es un glifo que describe tanto el proceso por el cual el universo llegó a existir como el camino de regreso de la humanidad a la Fuente. Se compone de 10 esferas o Sephiroth y 22 senderos que las conectan.
Desde Kether (La Corona), la luz pura de la Deidad desciende a través de la sabiduría de Chokmah y el entendimiento de Binah, cruzando el abismo hasta llegar a las esferas de la emoción y la mente. El objetivo del esoterista es realizar el camino de ascenso. Comenzamos en Malkuth, el reino físico, la Tierra, y a través del trabajo ritual y la meditación, elevamos nuestra conciencia hacia Yesod, el plano astral y los sueños.
El estudio de la Cábala es indispensable para el tarotista profesional, ya que cada Arcano Mayor corresponde a uno de los 22 senderos. Por ejemplo, el sendero que une a Tiphereth (la belleza y el corazón) con Chesed (la misericordia) imbuye una energía específica que solo puede entenderse a través del misticismo numérico. Es la ciencia de las emanaciones divinas.
